Escucha tu narrativa interna

Integrar el habito de escuchar lo que «dice nuestra cabeza acerca de lo que sucede fuera de ella» es todo un desafío, ya que cada pensamiento genera emociones que quizás sean desatendidas debido a los tiempos veloces que vivimos.

En ocasiones no hacerlo trae como consecuencia el atasco emocional en algún rincón de nuestro cuerpo físico, enfermándolo.

Uno de los estados que sigo trabajando es que no me perdono el haber sido permisiva con mi ego y dejarlo que me distraiga demasiado tiempo con el escenario. Y aunque cada actuación a sido liberadora en cuanto a la gestión emocional generada, puedo decir con certeza que estiré demasiado esa cuerda.

Sé que no sería la que soy sin todas esas vivencias, las dulces y las amargas y me siento a gusto recordando acontecimientos.  Simplemente observo que de haber dedicado más tiempo de escucha a mi  narrativa interna, hubiese retomado el camino un poco antes.

No me pregunté «para que hacía lo que hacía», hasta que mi cuerpo enfermo frenando la danza y todas mis actividades del día a día, era la mejor forma de llamar mi  atención.

¿Te ha pasado alguna vez?

Si no dedicamos tiempo a escucharnos, atendernos, cuidarnos, el mismo cuerpo se obstruye tras las emociones desatendidas, atascadas dentro de el.

Un gran desajuste en mi digestión (no digería lo que estaba viviendo) daba paso a un gran cambio. Es increíble la repercusión que tiene en la materia,  lo que vemos, oímos,  sentimos y nos decimos mentalmente a nosotras mismas.

Hoy creo firmemente que puedes dedicar tiempo a observar como te hablas a ti misma y modificar esas palabras para que sean siempre nutritivas para tu cuerpo y mente. Lo que pasa afuera está estrechamente ligado con lo que sucede dentro de ti.

Con amor, Andrea

 

¿Haces Más para los demás que para ti misma?

¿Y para que haces las cosas que haces?

Tengo comprobado que las mujeres tenemos una clara tendencia a querer modificar la vida de las personas que nos rodean, sobre todo si las queremos.

Dejamos de hacerlo cuando comprendemos el “motivo que nos impulsa”

Dependiendo del tipo de relación (pareja, amigos, padres, hijos) buscamos la posibilidad de crear armonía entre las personas. Queremos evitar el conflicto y de esta forma ocupamos tiempo y atención en sugerirles algunos cambios en su vida,  o bien hacemos por ellos, lo que pueden hacer por sí mismos, lo cual no es muy beneficioso para el que recibe. ¿Te resuena esto en alguna parte de tu cuerpo?

Ocuparte de ti misma es prioridad, la relación contigo misma esta primero,  busca enamorarte de ti, cuidar de tu alimentación, protegerte, aceptarte, validarte emociones, hablarte amablemente, escucharte más. Verás cómo tu interior  va cambiando y tus seres queridos recibirán esa vibración con alegría.

Somos capaces de hacer grandes sacrificios por otros, sin embargo cuando se trata de algo propio, dudamos y damos mil vueltas antes de decidir ¿No crees?

Mi trabajo es darte herramientas para comprender “como, eso que haces” le afecta a tu cuerpo físico, vehículo que traslada pensamientos, palabras, acciones y emociones. Habitar tu cuerpo desde el interior, desde esa revolución que llevas dentro.

“Mueve tu cuerpo y todo tu mundo cambiará”

 

Conócete a través de tu movimiento

¿Y esto que quiere decir? ¿Cómo se hace?

Quiere decir que cada paso que das, gesto, actitud, postura, meneo etc, habla de tu raíz, de tu historia. Está conectado con tu «autoconcepto», es decir, aquello que vas instaurando en la personalidad según la información recibida en tu primera infancia (de 0 a 7 años) de padres, abuelos, maestros, amigos…y las experiencias vividas como consecuencia de esa programación.

Es clave acrecentar la capacidad de observar esos movimientos que hablan de cómo percibías la vida en el pasado, para comprender tu presente. En el desarrollo de los sentidos oído, vista, olfato, gusto, tacto esta el secreto. 

Hay movimientos cotidianos a los que quizás no prestas mucha atención, como la forma en que te lavas los dientes, o te sientas en el sofá, o la postura que tienes al caminar, dormir, comer. Todo ello habla de ti, de tus formas, de cómo te expresas con la vida.

Así es que un buen «cómo» para despertar a todo esto es, estar presente en cada instante ¿cómo? 

  • Toma aire contando 1, 2, 3.
  • Observa el exterior/ interior con el aire dentro un segundo.
  • Luego exhala

Eso es todo. Y si ésta práctica la realizas charlando con personas, otras experiencias llegarán. Cuéntame que tal te fue!

Con gratitud, hasta la próxima.

 

Sentir y No pensar, eso es bailar

Cuando te sientes bailando, generas endorfinas y eso aporta una sensación de felicidad contigo misma y con tu cuerpo.
Si esto se convierte en un hábito, entonces alimentas tu amor propio, estadio interno que modifica tu cuerpo físico interna y externamente.

La exigencia de querer realizar perfectamente los movimientos, solo te aporta rigidez en tus formas, lo que llena la mente de pensamientos negativos perturbando tu paz.

Todas hemos salido de fiesta alguna vez,  nos hemos emborrachado para divertirnos y anestesiar nuestra mente y así  poder liberar el cuerpo.

Pues bien, embriagarte de baile te permite sentir y no pensar y para esto solo necesitas un pequeño espacio, tú mejor playlist, cerrar los ojos y comenzar el viaje.

Tú cuerpo es tu templo, cuídalo, disfrútalo y aprovéchalo para liberar emociones a través de la danza.

Y aún es mejor si lo haces en tribu femenina, así que te invito a la próxima sesión Dharma Dance que será en esta  la luna llena de febrero.

Déjame saber si quieres venir, escríbeme que estaré encantada de escucharte.

Un abrazo